MaridajeMucho se habla hoy en dia del maridaje, que no es otra cosa que elegir el vino mas adecuado para una comida. El término proviene, como es mas que obvio, de la palabra “maridar”, cuyo significado es “casarse” o “unirse”. El maridaje consiste en la adecuada complementación entre el vino y la comida. Esa unión se consigue a través de los sabores y las texturas.

Lo que se busca con el maridaje entre vinos y comidas, es la exaltación de la experiencia gastronómica, que tiene que ver con muchísimos aromas, sabores, sensaciones. Se busca la combinación que permita degustar con la mayor cantidad de sentidos posibles, (podemos decir que los cinco sentidos, porque una buena comida, acompañada de un buen vino, una buena compañía y una buena música, es una experiencia que los envuelve a todos).

Se supone, y es una de esas cosas aprendidas como lo de la temperatura del vino, que el vino blanco es para acompañar las aves y pescados, el tinto para las carnes rojas, pero la realidad es que se puede experimentar, se puede uno arriesgar a probar una u otra cosa. Hay normas clásicas, pero en general se deben elegir vinos suaves para comidas ligeras, y vinos con más cuerpo para platos mas fuertes en sabor…inclusive podemos elegir vinos dulces para acompañar los postres. No siempre el pescado pide un vino blanco: los pescados con cuerpo van bien con un tinto joven, los que tienen un poco menos piden un rosado y los demas un blanco. Asi, un salmón va bien con un tinto joven, (cuando decimos “joven”, nos referimos a que no tiene muchos años, es lo contrario de un “reserva”).

De lo que se trata, es de crear armonía entre el vino y la comida, que ninguno de los dos sea el protagonista sino que mas bien se complemente el uno al otro, como debe suceder en cualquier pareja, si queremos verlo de esa forma.

Seguiremos hablando del maridaje, y sobre todo dándo ejemplos prácticos para acompañar aves, pescados, carnes, hasta pastas. Por ejemplo, veamos parte del artículo de mi amiga Mariana Martinez en Planetavino, acerca del maridaje propuesto por otro gran amigo, Sumito Estévez, de visita en Chile:

(…) No pasaron desapercibidas en tanto, las atrevidas alianzas que propuso Estévez para sus platos junto con los diferentes vinos de la línea Trío. El chef, una vez más rompió con el protocolo de servicio, al pasar de un segundo vino -un tinto- de vuelta a un blanco (de menor cuerpo éste que el primero, otro puntapié a las reglas) para poder acompañar con el Trío Merlot su insuperable fósforera: una sopa de mariscos, rica en fósforos (de allí su nombre) preparada en una reducción de salsa de tomate y los jugos de los mariscos. Un salto innecesario, porque aunque el vino le hizo el peso al plato como buscaba Sumito, quedó completamente destruido ante la potencia de los sabores de la reducción: ¡vaya reducción, una delicia! (…)

El artículo completo en Planetavino.